Una plataforma digital no está compuesta por un solo activo. El valor tecnológico de una startup depende de que la empresa controle jurídicamente el código, la marca, la documentación y el conocimiento que utiliza. La propiedad intelectual debe organizarse desde el inicio, no cuando aparece un inversionista. Registrar únicamente el nombre de la startup no resuelve la titularidad del software.
El código puede estar en manos de terceros
Muchas startups empiezan contratando a un programador, una agencia o un socio técnico.
Si los contratos no regulan claramente la propiedad intelectual, la empresa puede descubrir después que:
- no tiene acceso al repositorio;
- no posee el código fuente;
- solo recibió una licencia limitada;
- utiliza componentes sin autorización;
- o depende completamente del desarrollador original.
Contratos con fundadores
Los fundadores deberían transferir o aportar a la compañía los activos creados antes de su constitución.
Esto incluye:
- prototipos;
- código;
- dominios;
- diseños;
- marcas;
- documentación;
- y bases iniciales.
Dejar estos activos a nombre de personas naturales dificulta inversiones, adquisiciones y entrada de nuevos socios.
Empleados y desarrolladores
Los contratos deberían definir:
- funciones;
- entregables;
- titularidad;
- confidencialidad;
- repositorios;
- documentación;
- código de terceros;
- herramientas autorizadas;
- y obligaciones al terminar la relación.
Software de código abierto
Utilizar componentes open source no significa ausencia de condiciones.
Cada licencia puede establecer reglas diferentes sobre:
- atribución;
- redistribución;
- modificación;
- publicación de código;
- o incorporación en productos comerciales.
La startup debe conocer qué componentes usa y bajo qué licencias.
Derechos de autor
El software puede recibir protección dentro del régimen de derechos de autor, sin perjuicio de otros mecanismos contractuales y empresariales.
La Decisión 351 incluye a los programas de ordenador dentro de las obras protegidas por el sistema comunitario. (comunidadandina.org)
Secretos empresariales
No todo debe divulgarse o registrarse.
Algoritmos, procesos, estrategias, listas de clientes y conocimiento técnico pueden protegerse mediante:
- acceso restringido;
- contratos de confidencialidad;
- políticas;
- controles;
- clasificación de información;
- y evidencia de medidas razonables de reserva.
Bases de datos y datos personales
La empresa debe distinguir entre:
- propiedad o control técnico de la base;
- derechos sobre su estructura;
- datos personales incluidos;
- y autorizaciones para su tratamiento.
Tener acceso técnico a los datos no significa que puedan utilizarse libremente.
Due diligence para inversión
Antes de una ronda, el inversionista puede revisar:
- titularidad del código;
- contratos;
- licencias;
- repositorios;
- colaboradores;
- disputas;
- marca;
- dominio;
- y políticas de seguridad.
Una startup con buenos ingresos, pero con propiedad intelectual desordenada, puede perder valor.
En TempoLegal ayudamos a startups y empresas tecnológicas a estructurar contratos con fundadores y desarrolladores, proteger software, marcas, secretos empresariales y ordenar sus activos para procesos de inversión.