Que una compañía cierre el año con utilidades no significa que pueda transferir dinero a los accionistas de inmediato. Antes de repartir dividendos conviene revisar los estados financieros, las reservas aplicables, las pérdidas acumuladas y la decisión societaria que autorizará la distribución.
La junta debe decidir sobre los resultados
La distribución de utilidades forma parte de las decisiones que deben sustentarse en la información financiera de la compañía y constar en una resolución societaria correctamente adoptada. El acta debería identificar el ejercicio, el resultado aprobado, el monto que se distribuirá y la forma en que corresponde a los accionistas según sus derechos.
No confundir liquidez con utilidad distribuible
Tener dinero disponible en una cuenta bancaria no equivale a tener utilidades listas para repartir. Antes del pago deben revisarse pérdidas de ejercicios anteriores, reservas legales o estatutarias y otras restricciones que puedan afectar la decisión. Hacer retiros informales a favor de socios puede generar problemas contables, tributarios y societarios.
Documentar el pago protege a la compañía
La empresa debería conservar estados financieros aprobados, convocatoria o constancia de junta universal cuando corresponda, acta, detalle de beneficiarios y respaldo de los pagos. Si existen clases de acciones o derechos económicos diferentes, la distribución debe respetar el estatuto y los acuerdos válidamente aplicables.
La distribución de dividendos debe estar respaldada por una decisión societaria correctamente documentada y coordinada con la información contable de la compañía. Los pagos realizados a los accionistas no deberían manejarse como retiros informales, ya que su naturaleza, justificación y registro deben ser coherentes con las decisiones adoptadas por la sociedad.
Además, el porcentaje que recibe cada accionista dependerá de su participación y de los derechos económicos que correspondan a cada clase de acción, conforme a lo establecido en la normativa aplicable y en el estatuto social. Mantener una adecuada coordinación entre la junta, la administración y el área contable ayuda a evitar inconsistencias y reduce riesgos futuros para la compañía.