Nombrar y registrar un Delegado de Protección de Datos (DPD) no debería ser el último paso. Su función es informar, asesorar y supervisar de forma independiente las obligaciones de privacidad, además de cooperar con la Autoridad. Para que el cargo sea útil debe integrarse en los procesos que generan riesgo.
Un plan de trabajo ayuda a organizar la supervisión
La normativa no impone un calendario anual único para todos los DPD, pero puede organizarse un plan con revisiones del Registro de Actividades de Tratamiento, políticas, contratos con encargados, avisos de privacidad, medidas de seguridad, conservación de datos y acciones correctivas pendientes.
El DPD debe participar antes de cambios importantes
La LOPDP exige una participación apropiada y oportuna. Por eso conviene involucrarlo cuando se incorporan plataformas, proveedores, biometría, inteligencia artificial, campañas, transferencias o nuevos tratamientos, para asesorar sobre riesgos, evaluaciones de impacto y medidas de seguridad.
Derechos e incidentes también forman parte de su función
El Reglamento del Delegado incluye la asesoría y supervisión de solicitudes de titulares y vulneraciones de seguridad. El DPD necesita acceso a la información y mantener independencia e imparcialidad; la gerencia, por su parte, debe conocer hallazgos y facilitar las acciones necesarias.
La función del Delegado de Protección de Datos no exige, de manera general, una presencia física permanente dentro de la empresa. Su participación debe responder a las necesidades, características y nivel de riesgo de los tratamientos realizados por la organización, pudiendo estructurarse mediante servicios especializados cuando se cumplan los requisitos aplicables.
Sin embargo, designar a un DPD no significa que la empresa haya cumplido automáticamente con todas sus obligaciones. El responsable o encargado del tratamiento continúa siendo responsable de mantener actualizados sus procesos, medidas de seguridad, gestión de riesgos, atención de derechos y controles internos. El DPD acompaña, supervisa y asesora, pero el cumplimiento efectivo depende de una gestión continua dentro de la organización.
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